DÍA 11: Slow German para perder miedo



  • La particular estructura de las oraciones en alemán supone un reto para la interpretación simultánea desde esta lengua. El orden de las palabras, el verbo que parece no llegar o la aparición de un "nicht" inesperado al final de la oración son algunas de las dificultades a las que un intérprete se tiene que enfrentar para trasladar el mensaje.

    En mi caso personal, las lenguas extranjeras con las que trabajo son el inglés, el alemán y el italiano, y, de entre ellas, mi lengua más débil es el alemán. Me formé en esa lengua en la carrera, traduzco desde ella y llevo varios años viviendo en Hamburgo, pero, aún así, interpretar de forma simultánea desde el alemán sigue siendo una asignatura pendiente para mí.

    Si ese es también tu caso y quieres perder el miedo a trabajar con discursos en esta lengua, te interesará seguir leyendo.

    Uno de los principales problemas al interpretar desde el alemán es lidiar con el desfase de tiempo que se necesita entre la escucha y la producción, el cual aumenta en comparación con otras lenguas de trabajo. Para tratar de reducir ese desfase, a menudo hay que intentar predecir qué verbo aparecerá al final o si la oración es afirmativa o negativa. Para esto segundo, la entonación es muchas veces clave, pero distinguirla a la velocidad normal de un discurso sin ser nativo es otro reto. Este proceso continuo de desfase y anticipación agota mentalmente y puede llevar a demasiadas reformulaciones o pausas en la transmisión del mensaje. Las pausas son otro motivo de estrés, porque cada vez que nos detenemos más de lo debido a escuchar estamos perdiendo segundos que nos van a pesar después.

    Una ayuda estupenda para intentar acostumbrarse a trabajar con ese desfase del que hablamos es empezar con discursos ralentizados. Eso es exactamente lo que yo he empezado a hacer gracias al canal Slow German, al que se puede acceder fácilmente desde nuestro buscador y que ofrece acceso a infinidad de temas.

    Slow German es un podcast de una chica de Múnich, en el que se tratan desde temas muy sencillos como dónde van los alemanes típicamente en vacaciones o de dónde nace la tradición del “Kaffee und Kuchen” (similar a la hora del té para los ingleses), hasta temas más complejos sobre el panorama político o histórico del país.
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    La peculiaridad de los discursos es la velocidad a la que están hechos. Es una práctica perfecta para perder el miedo y acostumbrarse a llevar a cabo el proceso mental necesario. La velocidad de los discursos no es tan lenta como para resultar tediosa (hay distintos niveles), pero lo es lo suficiente para permitirnos ser más conscientes de la entonación y no entrar en pánico al pausar nuestra intervención. De hecho, es más fácil disimular las pausas cuando se aprende a hablar de un modo sosegado, sin prisas y marcando las inflexiones de la voz, estrategias que podremos llevarnos con nosotros cuando nos atrevamos con discursos a tiempo real.

    Contadme qué os parece si decidís probarlo y hacer algunos Prets con discursos del canal. Quizá vosotros conocéis también canales similares para trabajar otras lenguas. Si es así, podéis compartirlos con el resto.

    Un abrazo


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